¿Por qué no debemos comer el jamón ibérico recién sacado del frigorífico?
Has elegido un buen jamón ibérico, ha sido loncheado cuidadosamente a mano y llega a tu mesa envasado al vacío. Solo queda disfrutarlo.
Pero hay un pequeño detalle que puede cambiar considerablemente la experiencia: la temperatura a la que lo servimos.
Comer el jamón demasiado frío puede impedirnos apreciar plenamente su aroma, su textura y muchos de los matices que se han desarrollado durante su larga curación.
El frío esconde parte de sus cualidades
Cuando guardamos un sobre de jamón loncheado en el frigorífico, la grasa se enfría y adquiere una consistencia más firme.
Si abrimos el envase y lo consumimos inmediatamente, las lonchas pueden resultar menos untuosas y sus aromas se perciben con menor intensidad.
Por eso es recomendable atemperar el jamón ibérico antes de consumirlo.
Al aumentar progresivamente su temperatura, la grasa comienza a mostrarse más brillante y untuosa, la textura resulta más agradable en boca y podemos apreciar mejor los aromas y sabores característicos del jamón ibérico.
¿Cuándo debemos sacar el jamón del frigorífico?
No existe un tiempo exacto que sirva para todas las situaciones, ya que dependerá principalmente de la temperatura ambiente y de las condiciones en las que se haya conservado.
Como referencia práctica, podemos sacar el sobre del frigorífico entre 30 y 60 minutos antes de consumirlo, manteniéndolo cerrado mientras se atempera.
En ambientes especialmente cálidos necesitaremos menos tiempo.
Y hay una pista que puede ayudarnos más que mirar el reloj: observar la grasa.
Cuando las lonchas han perdido el frío intenso y la grasa comienza a presentar un aspecto más brillante y ligeramente translúcido, el jamón estará mucho más preparado para ofrecernos todas sus cualidades.
¿Debemos abrir el sobre antes o después?
Lo recomendable es atemperar el jamón manteniendo el envase cerrado y abrirlo cuando vayamos a servirlo.
Una vez abierto, separaremos las lonchas con cuidado y las distribuiremos en el plato procurando que no queden amontonadas.
Y algo importante: no debemos calentar el jamón.
El objetivo simplemente es que pierda el frío del frigorífico y alcance una temperatura agradable para su consumo.
Loncheado a mano, loncha a loncha
En Victoriano Contreras seguimos apostando por el loncheado tradicional a mano.
Detrás de cada sobre existe un trabajo artesanal. El cortador adapta el cuchillo a las características y a cada zona de la pieza, buscando una loncha fina y equilibrada que permita disfrutar de una buena proporción entre carne y grasa.
Después, las lonchas se colocan cuidadosamente y se envasan al vacío para que lleguen hasta tu mesa en las mejores condiciones.
Por eso, después de todo este proceso, merece la pena dedicar unos minutos al último paso.
El último paso lo haces tú
Un gran jamón ibérico necesita tiempo para curarse y también necesita unos minutos para prepararse antes de llegar a nuestro paladar.
Saca el sobre con antelación, deja que pierda el frío, observa cómo cambia poco a poco el aspecto de la grasa y sírvelo tranquilamente.
Porque cuando hablamos de jamón ibérico, hasta la temperatura importa.
En Victoriano Contreras ponemos el tiempo, la experiencia y el cuidado en cada loncha.
Tú solo tienes que darle unos minutos antes de disfrutarla.
